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El cuidado del suelo para un producto garantizado.

  • Para realizar una nueva planta de avellana, con buenas garantías de enraizamiento, Nutalia siempre ha confiado en cultivadores que tienen plantas sanas, uniformes, dotadas de un buen aparato radical, libres de ataques parasitarios y garantizadas desde el punto de vista varietal, para proporcionar material certificado y garantizado.
    Aunque la planta de avellano se adapta bien a cualquier tipo de suelo, conviene prestar atención a la primera fase de plantación de un avellano y a la preparación del suelo, ya que, en esta fase, se podría comprometer todo el ciclo productivo.
    En Nutalia, antes de comprar el producto, comprobamos con la mano y mediante certificaciones la calidad de los terrenos.

preparación del terreno

Determinación y preparación del terreno

  • La identificación del suelo y la idoneidad real para comenzar el cultivo de avellanas se inicia con un análisis físico/químico del suelo para evaluar las características físicas del suelo, como la granulometría (arena, limo y arcilla)el valor del pH, los aspectos nutritivos y los valores de los macro y micro elementos. Tras la elección del terreno, se procede a su preparación para la plantación de los plantones. La preparación se realiza cuando el terreno está completamente seco, luego en verano (preferiblemente Julio/Agosto), mediante una excavación o un arado profundo de 70-100 cm de profundidad. Después de la entrada forzada, se procede a las labores superficiales para acabar el terreno. En este punto el terreno está listo para la implantación del nuevo avellano.

Plantación de los plantones

  • Una vez finalizada la preparación del suelo, se traza la plantación del avellano en relación con la distancia de las plantas entre sí y entre las hileras. Este procedimiento debe hacerse en otoño, preferiblemente en la primera década de noviembre. Después del trazado se preparan los hoyos para plantar la plantita, que se pueden hacer a mano o con perforadoras mecánicas, con un diámetro de cerca 45 cm y una profundidad de cerca 40 cm. Para hacer crecer las plantas de forma recta, sino también para la señalización y el apoyo, se fija al lado de cada planta una sola barra de madera. Si es necesario, hay que incluir algunos polinizadores, entre un 5 % y un 10 % para mejorar la polinización y, por tanto, la capacidad productiva del avellano.

planta de nuez
fertilizante de avellana

La fertilización

  • Una de las prácticas más importantes y necesarias en el cultivo del avellano es la fertilización, tanto para obtener producciones más elevadas y de buena calidad como para hacer fértil el terreno. Antes de efectuar un abono, es indispensable hacer un análisis físico/químico del terreno para conocer sus características y el grado de fertilidad. Mientras la planta esté en los primeros años de crecimiento, la fertilización se realiza en primavera, mientras que cuando la planta está lista para producir, los fertilizantes, cuanto más de naturaleza biológica, se administran en primavera y en otoño. En primavera se prefieren abonos minerales con base nitrogenada y en otoño abonos mixtos orgánicos. Para evitar que con la lluvia y el riego el abono pueda alejarse de la planta, es conveniente proceder a enterrar el abono con adecuados enterradores. También es importante el suministro de micronutrientes, como el magnesio, el boro y el zinc, y la distribución de estiércol o de cualquier compost.

Riego del avellano

  • Como el núcleo es sensible a la escasez de agua, en los últimos años se ha practicado la instalación de sistemas de riego. Una utilización racional del riego parte de una exacta identificación de las necesidades hídricas del núcleo, que responden a las verdaderas exigencias de la planta, evitando inútiles derroches de agua, garantizando productividad y calidad del producto. La falta de agua provoca un desequilibrio vegetativo, causa la reducción del crecimiento de la planta y la formación de brotes y flores, reduciendo inevitablemente la producción y el rendimiento al pelado. Inicialmente se realizaron instalaciones de riego por goteo superficiales, con alas goteantes de alta uniformidad, mientras que hoy se están difundiendo más instalaciones de subirrigación enterradas a la profundidad de 40 cm a nivel de las raíces, permitiendo una reducción del consumo y una mayor uniformidad en la distribución del agua, sin crear obstáculos a las operaciones de cultivo sobre el terreno (labores, recolección mecánica, etc.).

la irrigación de una gota
El tamaño del núcleo

La poda

  • En el período invernal, comprendido entre el final de la caída de las hojas y el inicio de la floración, se produce la poda. La eliminación de las ramas en exceso y de las partes secas y enfermas de la planta, permite mayor penetración de la luz dentro de la planta y una distribución equitativa de la linfa en las ramas. Como el avellano produce sobre ramas que se han desarrollado el año anterior (aquellas con una longitud de 15/20 cm) es bueno prestar atención a este procedimiento, alternando en el corte ramas cortas (de 5/6 cm de largo) con las productivas. La poda puede realizarse tanto de manera manual como por medios mecánicos, con particulares discos montados sobre barras orientables. En los últimos años se han realizado muchas pruebas de poda mecánica en el núcleo, utilizando diferentes sistemas y técnicas de intervención para evaluar las ventajas reales que esta nueva técnica de poda podría aportar. Esencialmente, la poda manual tradicional se sustituye por una poda mecánica realizada con discos especiales montados sobre barras orientables. Los residuos de poda del núcleo, gracias al elevado potencial energético, se han encontrado muy interesantes en su uso como combustible. Desde aquí se han desarrollado varias iniciativas para promover el uso de la biomasa derivada de la poda en el núcleo.